miércoles, 10 de agosto de 2011

Kellogg's a la mañana


Un escrito de hace un tiempo...



Me encanta enrollarme en mis cobijas. Me encantan los kellogg’s a la mañana, reírme de todo lo que pasa.  Escribir poesía cuando encuentro la inspiración. El olor del oleo, que me abracen a la madrugada, y ver dormir a la persona que amo.

 Sino me abrazas te sacudo, sino  duermes te arrullo, si tienes hambre te doy kellogg’s, y si te produzco miedo te beso, y te repito que soy yo, y que eres tú, y que no  importan los demás… que soy tu chico, y que si soy un poco raro no es de aposta, que soy así, y quizá por eso mi viste entre la multitud… quizás por eso me besaste, quizás por eso me abrazas y dices mi nombre mientras duermes… quizás por eso pese a los meses y los años nos vemos y nos dan nervios… quizás por eso pese a todo, jamás nos hemos gritado, y nunca lo haremos…

Somos raros, y nadie entiende… nadie lo entiende, y a nosotros no nos importa porque nos entendemos a la mañana cuando nos despertamos con un beso, y ponemos películas de muñequitos, mientras lucho porque nuestros sueños no se mueran en el pavimento… 

jueves, 4 de agosto de 2011

De Andrés a Amy, de los 25 a los 27


Uno debe tener un límite de días hasta donde se puede volver atrás y empezar a comerse los días perdidos, para terminar con una deuda de mil y de allí en adelante vivirlos completos.
                                                                                                                                                Andrés Caicedo


Yo recuerdo, o creo recordar, que en años de adolescencia me hablaban de Que viva la música!, que nombre de telenovela de 8 pm, pensaba yo… Así pasaron unos años en que el destino, dirigido por dioses de ecuaciones y de humos azulados de cigarro, no permitieron que me topara con él, con Andrés, llevándome con asombro a una fría tarde en que en manos del teatro Matacandelas que Andrés llegara a mí, contundente, vivo, en un teatro libre de Chapinero a reventar.


Y pues ese mismo día, Angelitos Empantanados, fueron empantanándome la cabeza… que curioso, Angelita, mi Angelita me presentó a Andresito viendo Angelitos empantanados, y es que tengo los años suficientes para alejarme de la idea de que todo es una mera coincidencia… Un misticismo, fe llaman algunos, me arrojan en una piscina donde todo tiene una historia de eslabón, que se va juntando con el otro, y la otra y así hacernos uno solo.

Andrés, del que dicen que fue consumido por su propia angustia, viviendo en un mundo que le quedó pequeño, con sus lecturas continuas y su amor por el cine, las drogas, el licor y el amor a su juventud.  




Con Amy Winehouse el encuentro fue menos fácil, me la sugirieron y si bien quede impactado un brecha me separo rápidamente de ella, al creerla parte de ese renovado grupo de artistas que se hacen los “desequilibrados” para capturar adeptos, pero que todo es una fría mascara,  y estos quedan arrojados con más fuerza al mundo de lo corriente.

Pasaría más de un año, cuando al fin pude ver que era real, que su dolor interno lo hacia música, como algo tan malo puede ser tan bello? Sus movimientos descoordinados en vivo, su pelo revuelto de angustias, de cocaína, de susurros melancólicos de amores interrumpidos. 

Amy y Andrés, los incomprendidos, los atacados, los enamorados… Ahora sé que la originalidad está prohibida, que hay que hacer las cosas según un patrón y entre más establecido mejor, sentenciaba Caicedo, como si tuviesen camisas de fuerza de frías cadenas de hierro y encima una sociedad putrefactas que encierran lo que no pretende seguir el molde.

El 23 de Julio me desperté en mi tierra natal, hacía un sol que me llenó de energía como siempre… Desayunamos montones en familia reunidos, luego, horas después fuimos al cementerio, visitamos la tumba de mis abuelos, lloramos un poco, no pudimos evitarlo… Regresamos a casa, era medio día, reíamos, soñábamos con mundos mejores, con la esperanza de un mundo que no existe… Busque las noticias en internet y encontré para mi horror en la primera línea.. Amy Winehouse fue encontrada muerta en su piso en Londres… y entonces, en medio del desaire, de la frustración, pensé en Andrés Caicedo y puse Rehab mientras echaba un vistazo a Calicalaboso y el día se me fue muriendo, en las manos,  sin poder hacer nada para remediar en algo, el destino de los dioses musicales.

martes, 5 de julio de 2011

Retazos Vacacionales


Para Junio y Julio llega la tensa calma, y van quedando desolados los salones, con polvo amarillento; como si viniera del pasado esas diminutas partículas de oro de nuestros antiguos indígenas, echados a nadar en lagunas verdes de la sabana con la única esperanza de alivianar dragones en el fondo y princesas doloridas por errores productos de trampas y encerronas.

La calle 45 llegando a la carrera 30 está atascada, los carros están andando  a paso lento, son tortugas multicolores con sus cascos tostados por el sol. Las llantas se pegan más al pavimento, el cielo azul, los arboles de la Universidad Nacional se abanican, y por las ventanas del taxi entra un olor a eucalipto, con gusto a menta, pero quizá todo esto es imaginado e irreal. Como producto de una ensordecedora borrachera de cardúmenes de aves por el aire.

La calle por la que camino es profunda, desemboca en un muro duro, los pasos ligeros pero certeros, y en la mente un pensamiento fijo ¿Fue real? El cielo se va llenando de nubes grises, como si los dioses también vacacionaran y fumaran tabacos bajo las copas de frondosos árboles. ¿Acaso por eso es que en las vacaciones queda una pausa, pequeña, ínfima, en que nos preguntamos  por nosotros mismos?



viernes, 17 de junio de 2011

La Felicidad

Había  una vez?…. Nunca hubo nada.

Las noches Bogotanas no están cambiando… Es la piel cubierta de lanas y algodón… Las personas siguen pensando que todo es lo mismo, que nada cambia, se han estancando los días como cuando el inodoro se atascara en nada mas que mierda. Mierda en un miércoles lento, lánguido, no pausado, sino entrecortado, hasta el punto de abismo… El hueco… lo hondo…

Hoy estuve viendo fotos que no veía, bueno que no había visto nunca… Y me he querido echar a llorar, porque son muy bonitas, una pareja en la playa, una pareja que nunca he visto en combo, siempre separados… Y qué si se toman de la mano?  

En la ciudad todo huele a desolación, pero se ve la calle atestada de gente toda igual, como fotocopias, que entran y salen de arrumes de cajas de fósforos… Y la felicidad, ese instante que saluda y ya se ha ido.
 
Ya no me despierto más a la madrugada… Yo me despertaba y entonces corría un poco la ventana… Nuevamente los cerros… Nuevamente tu ausencia… y el frio… Pero ya no me despierto más a la madrugada.

La felicidad…. Es instante… La felicidad es: Los trenes, ella corriendo tras uno de ellos,  la carrera 4A, tu miedo, mi miedo, El Último Trago, las corbatas, las lagartijas, los cristales, los Kellog’s, la loca de mierda… No… eso no era la felicidad, era una felicidad…


Y estoy aquí en viernes tratando apenas de salir airoso en el reto aquel de demostrar que no todos los escritos son tristes, sino que existen otros en que recreamos la palabra FELICIDAD, sin que por ello no sea un poco dispersa  y lejana… La idea… el pulso… y las manos separadas.



De la misma creadora de Silba......


viernes, 22 de abril de 2011

Un olor a tierra negra...

Nota: Mi escrito no puede existir si la canción no existe... Que no he sido yo, sino una canción y un olor. Se puede leer y después escuchar la canción o las dos al tiempo. 



Las mañanas eran con un olor a tierra, esa tierra húmeda, con un rocio espectral en la madrugada hasta bien avanzada la mañana, cuando salía el sol, como viendo la tierra entrecejo y cejo. Siempre he querido poder escribir el olor, para que al pasar los ojos por las letras un frio recorra la nariz y la garganta.

Me levantaba y encontraba un prado verde, arboles que se iban cerrando ocultando un bosque tímido y vivo.  Un cielo azul, y un frio que iba mojando por entero mis piernas, mientras los dedos de los pies se llenaban de tierra negra y pequeños trozos de pasto seco. Mi destino un árbol chico, de grandes naranjas secas, verdes, amarillas, pero siempre paludas como sentenciaba mi mamá viendo desde lo alto, en una ventana con cortinas de lado y lado, de materas rojas (o algo así recuerdo): Pablo, esas naranjas están paludas. Yo agarraba una o dos, dependiendo de la altura y el color, y corría entre mis perros y los cachivaches descompuestos de mi papá, subía a toda por las escaleras hasta la cocina, donde mi mamá aun en pijama se desperezaba entre el café y su mirada perdida en los arboles… años tenían que pasar que entender al fin la complicidad entre sus ojos, las hojas y el silencio.

Mi mamá cortaba mis naranjas, y efectivamente estaban secas, las miraba y me decía, ¡Uich no! ¿Cómo te comes eso?. Yo las agarraba y me iba comiéndomelas al tiempo que me sentaba en las poltronas de la sala que eran (¿Son?) de una tela de hilos beige, café y negro.  Debajo de los cojines se metía el control de metal gris que yo mordí hasta borrar las letras y números, pero eso no importaba, porque me los sabía de memoria.  Y así, me iba comiendo mi naranja, hasta acabarla por completo,  porque a mi siempre me gustaron así secas. Con el tiempo he vuelto a eso, a que no importe que le guste a los demás, sino que me haga feliz a mí.

Al rato mi hermana y mi papá me llevaban de la mano por la calle hasta donde mi abuelo. Habían unas flores pequeñitas rosadas que colgaban de las cercas y que mi hermana a veces descolgaba, se ponían a  jugar a las reinas, y a mi me ponían de público a aplaudir a la que fuera más bonita. Siempre ganó mi hermana, lo que las amigas no supieron es que ganaba no por ser mi hermana, sino por ser ella, siempre fue la más bella. 

La casa de mi abuelo tiene un patio ancho, en esa época hacia un lado estaba un guayabo que lo cubría todo. Al llegar ya se respiraba la fruta madura y King, un mico que no sé porque vivía allí. El nos recibía siempre todo feliz, porque le traíamos colombinas o grillos. Los grillos yo no los agarraba, era mi papá el que los cogía y se los daba… Mi abuela siempre salía al paso de la cocina, su habitual  sonrisa. Me besaba las manos, la frente, las mejillas, me agarraba de la mano y tarde entendí que esa era la felicidad.

Desde lo alto, por una baranda que da al patio mi abuelo salía a paso lento y firme, con sus lentes grandes bifocales y un pelo plateado y liso, y aun desde arriba me gritaba, MUÑECO.  Empezaba la labor diaria de bajar por la escalera, con unos barandales que desde que tengo memoria se mecían de lado a lado; no sé si aun se mueven, no he querido volver; y al llegar abajo nosotros nos arrojábamos a sus brazos, mientras el buscaba su silla señorial, de un metal pesado y parco, con un color pelado de verde claro.  

Mi abuela ya tenia listo el tinto, que servía caliente  en unos pocillos con la figura de Juan Valdez y en letras del mismo tono “Café de Colombia”. Mi hermana se sentaba en un escalón que se formaba entre el patio y el pasadizo al baño y tomaba su café con limón. Yo no recuerdo donde me sentaba, a veces en el canto de mi abuelo, pero cuando no era recostado en él supongo que en cualquier silla o banco propios del campo.

Miércoles 20 de abril de 2011, me desperté de golpe a las 6:00 am de la mañana, un sueño estrepitoso, un frio paralizante, y aun entre sueños sentí ese olor a tierra húmeda, cuando se me despejó la vista, encontré para mi horror y mi desdicha que estaba en un apartamento en lo alto de un edificio en la ciudad Bogotá, muy lejos de todos,  con la cocina vacía, y que al salir no encontraría las cercas ni las flores rosas, y que mi abuelo Pablo y mi abuela Emilia nunca más podrán tocarme o besarme… Y el quedar huérfano para siempre de su voz gruesa diciéndome muñeco.


miércoles, 13 de abril de 2011

Llovió



Llueve lento sobre mi espalda…
Llueve sobre mi pelo pelón…
Llueve en Bogotá por un cielo sangriento…
Llueve en mi corazón acorazado…
Llueve en mi idea de escritor fracasado…
Llueve sobre tu cama de rojos claveles…
Llueve sobre los ojos…
Llueve unas letras salpicadas de recuerdo…

lunes, 11 de abril de 2011

Carta desde la ventana

Te escribo esta carta, viendo desde mi cama el cerro verde, todo tupido. En las madrugadas cuando me despierto y entre abro la cortina las luces de las lámparas de la Cr 4ª no me dejan ver las montañas, y es mayor mi desdicha de encontrarme despierto a esa hora sin poder verlas, porque eso es lo que me pone un poquito feliz y esperanzado.

Yo creo que me será muy difícil si tengo que mudarme a una casa donde no pueda ver montañas, porque son como mi escape en la ciudad… Se escucha como un ruido de sirena que se está abriendo paso por la Cr 7ª, ira de sur a norte porque está ya el contraflujo… Cuantas cartas se abran enviado hace muchos años y no llegaron finalmente al destinatario? Si bien porque se perdieron en un barco, en una mula, o porque nunca se dio el paso firme del remitente hacia la empresa de mensajería, al esclavo, al corral del ave mensajera o hasta la computadora.

Tal vez leas mi carta… Le he agarrado pereza a los boleros, esos son taladros, ya no pongo nada de eso… Hoy mientras hacia mercado por los parlantes pusieron en la voz de Sole Gimenez esta tarde vi llover… Yo no sé si me extrañas o me engañas, solo sé que vi llover, vi gente correr y no estabas tú, juro que si hubiese estado lloviendo en ese momento te hubiese escrito eso en un msj, pero hoy ha hecho sol…

Aun me esta costando levantarme los domingos a hacer el desayuno, ya cuando ando al límite de tiempo para salir a correr a la ciclovía hago lo de siempre, unos Kellog’s con leche, pero le he agregado al menú un sanduchito, resulta que ahora si hago mercado, y camino entre las filas de cosas del supermercado y me siento entre anciano y evolucionado, esas cosas raras que me dan a mi por pensar.

Tal vez leas la carta y sientas que no te la estoy enviando, porque quizás no esperas que la envíe a ti, pero eso es un problema que está solo suscrito a ti, a tu decisión, por mucho tiempo no has querido ver las cosas y te das la espalda, y esta es otra oportunidad que tienes para hacerlo.

He olvidado un poco la vida que tenia al lado de Odín, son ya 6 meses. Desde ese entonces me ha dejado devastado el corazón con su ausencia, pero uno se va acostumbrando y va olvidando, y así nos pasa con el tiempo con absolutamente todo lo que alguna vez quisimos y ya no está…



miércoles, 12 de enero de 2011

Enero







Espesos lirios fluorescentes
Las escalinatas estrepitosas de besos agarrados al compás
Entre largas risotadas en la noche atiborrada de miradas
Plateados aleteos de abrazos rítmicos en las curvas
Como torres altas de porteros custodiadas

Jadeantes sexos de fuerzas y salivas
Dorados sueños en meses agolpados
Olvidos olvidados de dolores que no cesan
Tus miradas con las mías perenes en tibios olores Bogotanos
Como tu piel en la llovizna de mi sudor almidonado

Esperanzas que se pierden entre puñales gritos a lo lejos
Mi cuerpo que se aparta en una carrera impensada
Tus anchos brazos lejanos de mi espalda
Por tu impetuosa mente que corre por otoños amarillos casi invierno
Y mi pecho todo entero tuyo, solitario que dejas en el tiempo…



martes, 21 de diciembre de 2010

Desnudez

Hoy me desperté pasadas las 2 pm, como en tiempos pasados, no antiguos, decirlo sería estar en una pretensión inimaginable, ya que lo antiguo es lo que dejó una huella imborrable, como el David de Miguel Ángel, o como a2+b2=c2 eso es una antigüedad prolifera, a la que uno se remonta a diario…. Pitágoras sí que marcó de muchas formas, a mi me llegó una mañana de 2000, en realidad fue mucho antes pero sólo hasta ese día pude ver de manera mas o menos clara de lo que hablaba el loco, luego con más contundencia, cuando los vitrales de las catedrales y los sonidos de las cuerdas de las guitarras dieran un campanazo de armonía universal y natural, y esa extraña música de las esferas que aun trato comprender. He sentido con gran asombro y un tanto de ingenuidad que esta sencilla ecuación lo contiene todo, el sonido del mar, las caricias en la espalda salpicada de arenas diminutas en conjunto, los besos, las risas, los centros de las flores, y las líneas que van de los bordes a los centros en los ojos claros.

Hoy me desperté pasadas las 2 pm, mi cuerpo desnudo entre las cobijas, afuera la ciudad, el murmullo, el maúllo de gatos de acero, los acentos múltiples y esquizoides, los taladros por las paredes y un cielo pausado de grises y gruesas nubes balanceados por el tiempo y por el viento. Luego vino a mí esta idea, no nueva, sino que venía pensando desde días, de escribir desnudo, no solo con mi cuerpo, sino descapotando los pensamientos de miedos, de mentiras, de escalones a la nada, al misterio interminable de los pensamientos, los míos y aun mas enroscados los tuyos, del lector, de la amiga, del que pasó de pronto sin detenerse, y del que se piensa en el pasado.

Las conclusiones son diferentes a las que en primer momento llegué a imaginar, más por ligereza que por convencimiento, si bien la desnudez del cuerpo en mi caso significa un evento complicado, una invasión del mundo a algo que uno tontamente cree íntimo,  y no ante uno mismo, sino ante los otros, en mi caso siempre escéptico y prevenido, creyendo que es más fácil cuando es de a dos que de uno sólo. Sabiendo esto dije, la desnudez del cuerpo es mas difícil que la desnudez del pensamiento,  con la idea de tener la suerte de la sensatez, que tonto he sido.

¿Qué puede pensar una chica que se dedica a bailar  y ha desnudarse en un bar?, la entiendo un poco, ¿Complicado? No lo dudo, pero ¿Qué pensará ella? ¿Quién podrá saber que es lo pasa como un fogonazo por su mente cuando esta plantada en medio de la cocina viendo por la ventana los edificio y los carros, mientras fuma un cigarro que lo inunda todo con ese olor repugnante y enviciador? Nadie, cualquiera puede ver su cuerpo, su culo, sus tetas, pero no lo que le duele, lo que le gusta, a lo que teme y qué decir de lo que ama.

He tenido la oportunidad de desnudarme de cuatro formas:

1-    Por un simple arranque de desenfreno sexual en una noche caliente, caliente los alientos, caliente la entrepierna, caliente la cabeza. 
2-    En momento de intimidad con alguien que se quiere, donde además de lo anterior se tiene caliente el corazón (corazón como la reiterada metáfora de… bueno si lo diré: amor)
3-    Por obligación, en el médico, ésta la menos importante de todas.
4-    Para un escrito en el que deseo desnudar algo mas que a mi yo exterior


Pensé escribir sobre lo que siento realmente en este momento, sin miedo a la lectura, pero ha sido bueno darme el golpe, entender cuanto me engaño a esperar encontrar la formula mágica de un pensamiento claro y libre, desparpajado, sin la duda, sin el miedo… Y todo se me da vuelco al ver que fácil ha sido desnudar mi cuerpo por encima del pensamiento.



Nota: Debo disculparme con el pobre Pitágoras y Miguel Ángel que resultaron metidos en este disperso escrito, como dicen por ahí, sin tener velas en este entierro.


viernes, 3 de diciembre de 2010

THE PILLOWMAN (cuento) Martin McDonagh

Mil gracias a Dianita Alba por compartirme este bello cuento transcrito...

 
Había una vez… un hombre, que no se parecía a los hombres normales.

Medía casi 2 mts. Y medio de alto y estaba totalmente hecho de almohadas esponjosas color rosa; sus brazos eran almohadas, sus piernas eran almohadas y su cuerpo era una almohada. Sus dedos eran pequeñas almohaditas y su cabeza era una gran almohada redonda. Sus ojos eran como dos botones y su boca era grande y sonriente. Hasta se le podían ver los dientes, que también eran pequeñas almohaditas blancas.

Bien, el hombre almohada tenía que verse suave y seguro porque su trabajo era muy triste y difícil…

En los momentos en los que alguna persona estaba muy triste porque había tenido una vida atroz y solo quería terminar con ella; sólo quería quitarse la vida para así deshacerse del dolor, con una hoja de afeitar, con una bala, inhalando gas, o saltando de algún lugar muy alto … Exactamente en ese momento, el hombre almohada lo encontraba, se sentaba a su lado, lo abrazaba suavemente, y le decía: -“Espera un momento”- y extrañamente el hombre almohada volvía el tiempo atrás, cuando esa persona era apenas un niño y la vida horrorosa que iba a tener aún no había empezado.

El trabajo del hombre almohada era hacer que ese niño o niña se suicidara, y así evitar los años de dolor que los llevaría, de todos modos, al mismo lugar: frente a un horno, frente a una pistola, frente a un lago.

-“¡Pero nunca escuché de un niño suicidándose!”- podrían decir. Bueno, el hombre almohada siempre sugería que lo hicieran de una manera que se viera como un trágico accidente: les mostraba el frasco de pastillas que se veían como caramelos, les mostraba el lugar del río donde el hielo era más frágil, les mostraba la bolsa de plástico que no tenía agujeros para respirar y exactamente como ajustarla…

Pero no todos los niños querían seguir al hombre almohada. Hubo una niña, muy alegre, quien realmente no creyó cuando éste le dijo que su vida podría ser horrible, que su vida sería así… Entonces lo echó y el hombre almohada se fue llorando a mares.

A la noche siguiente la niña escuchó un golpe en la puerta de su habitación y dijo –“¡Ándate hombre almohada, te he dicho que soy feliz, siempre he sido feliz y siempre seré feliz!”- Pero no era el hombre almohada. Era otro hombre y su mamá no estaba en casa. Y este hombre la visitaba cada vez que su mamá no estaba… Tiempo después ella se puso muy triste, y cuando tenía veintiún años y estaba sentada frente al horno a punto de suicidarse, le dijo al hombre almohada: - “¿Por qué no trataste de convencerme?”- Y él le respondió – “Traté de convencerte, pero eras demasiado feliz”- Y la niña, mientras encendió el gas, gritó lo más fuerte que pudo: -“¡Yo nunca he sido feliz!”-

Cuando el hombre almohada tenía éxito en su trabajo, un niño moría de forma horrible. Y cuando el hombre almohada no tenía éxito, un niño tendría una horrible vida, crecería, sería un adulto que tendría una vida horrible, y moriría de forma horrible. Por esta razón, el hombre almohada lloraba todo el día.

Fue así que decidió hacer su último trabajo: cargó una pequeña lata de nafta y fue hasta un hermoso arroyo que él recordaba de cuando era niño.

Cuando llegó, se sentó bajo un árbol y descubrió que a su alrededor había un montón de juguetes; un autito, un perrito de juguete y un kaleidoscopio. Cerca de allí había una casa rodante y el hombre almohada escuchó la voz de un niño que decía: -“Voy a salir a jugar, mamá”- y la mamá le dijo: -“No vuelvas tarde para tu merienda, hijo”- “No, mamá”-, respondió el niño. El hombre almohada escuchó pasitos que se acercaban… Pero no eran de un niño, eran de un pequeño niño almohada que dijo: -“Hola”- y el hombre almohada dijo: -“Hola”-. Los dos se sentaron bajo el árbol y jugaron un rato con los juguetes… El hombre almohada le contó sobre su trabajo triste y los niños muertos. El pequeño niño almohada entendió enseguida, porque él era un niño muy feliz, y sólo quería ayudar a la gente. Y sin decir una palabra más, el niño almohada se echó encima la lata de nafta y el hombre almohada dijo: -“Gracias”-, el niño almohada dijo: -“No hay problema. Le contas a mi mamá que no voy a volver a tomar el té”- y el hombre almohada dijo mintiendo: -“Sí, por supuesto”-. El niño almohada encendió un fósforo, y el hombre almohada se sentó allí viendo como el niño se quemaba. El hombre almohada, empezó a desvanecerse y lo último que vio fue la boca feliz y sonriente del niño almohada. Lo último que escuchó fue algo que ni siquiera había contemplado. Los gritos de cientos de miles de niños a quienes él había ayudado a suicidarse, volviendo a la vida y teniendo que seguir adelante con sus frías y desdichadas vidas porque él no había estado allí para prevenirlos. Hasta escuchó los gritos de sus muertes, tristemente autoinflingidos, que esta vez, claro, iban a tener que cometer completamente solos.

martes, 30 de noviembre de 2010

Vuelve Mercedes fuerte a volar... Deja la vida volar 5/5




“Bogotá está en un estallido de lluvia sin igual… Ya no sabemos si salimos a caminar o a nadar…  Arribita se ve el altillo en madera, y me imagino que ando en una casa de campo. Cebe un matecito (semanas que no tomaba), y en el fondo siempre compañera la voz de Mercedes y su póstumo disco, Deja la vida volar”…

Deja la vida volar llega como regalo de un lugar desconocido y lleno de nubarrones.  La última gira de la Negra por Europa y Argentina (también pasó por Colombia) quedó  plasmada en 17 canciones, todas variadas, que se pasea por cosas que grabó  muchos años atrás en estudio, en los 70`s, pero dando paso también a canciones de compositores contemporáneos. 

Y es que este disco suena melancólico y desgarrado, con las versiones de Piedra y camino y Guitarra dímelo tú, de Yupanqui, es como si se nos rompieran las venas y fuésemos un sólo charco de sangres en invierno.   Trae una versión compacta de Aquellas pequeñas cosas que ya estaba en lista para ser incluido en Cantora 1 al lado del gran Serrat. 

También está en el disco versiones de canciones que la hicieron popular en Latinoamérica y Europa, Como la cigarra, Alfonsina y el mar, y Gracias a la vida. Luego se encuentran tangos con un bandoneón protagónico y orquestación sencilla pero su voz contundente en Vuelvo al sur y Los mareados, que ya pareciera que está ahí no mas, casi al alcance su mano…




Las versiones de Zamba para Olvidarte y la gloriosa y extasiada Me haces bien de Jorge Drexler.  Abrazos y besos que cobijan, de amores difíciles, pasiones, pieles, dolores, que ella misma sentencia diciendo: “Cuando uno está enamorado todo le hace bien realmente y cuando lo dejan todo le hace mal por supuesto, esa es la vida.” 

Como un respiro fresco y final viene La Celedonia Batista y una breve despedida con María María, es como si tratara uno de recobrar el aire, luego de haber estado en lo más profundo de sí mismo. Y así se queda uno, como viéndola en la carátula del disco, sin su rostro,  se ha dado la vuelta, pero que sin embargo vuelve hecha voz, hecha canción, más viva que las plantas y que el mar, más presente que el sol en el día, así las nubes lo traten de llevar lejos, como a ella la muerte arrebatar  de nuestro dolido corazón.



lunes, 22 de noviembre de 2010

El Amor como la lluvia….


Nota: Texto para leer en compañía de la canción Algarrobo Algarrobal, vinculo a Youtube abajo, estimado (a) lector (a) dar play.. 



Uno se levanta por estos días  y sale a calle a fuerza de obligación, de la pesadumbre, los sueños cobijados en la cama, la ventana empañada de vapores agónicos y miradas estrelladas en el vidrio… Se detiene todo, casi nada anda, los cuerpos caminan sin mirar atrás, mis manos en los bolsillos, mi lengua congelada en la cárcel de dientes y sin sabores… Alumbra un sol muerto, cubierto de capas gruesas y grises de recuerdos volando tristes por el cielo… 

Que festivo la belleza de los brazos sobre la espalda, las gotas estrelladas por las hojas, la tierra negra húmeda como mi boca enterrada en tu presencia firme… Llueve sobre las cordilleras, llueve en las caderas… Llueve en mi pecho desnudo de incertidumbres con olor  a rosas húmedas de perfumes…



sábado, 13 de noviembre de 2010

Improvisaciones de ruanas, camas, cobijas y un gato amarillo




Si es que a las 10 am de un domingo la luz del sol se entremete por la cortina mal colgada de estúpidas flores en fondo anaranjado, la boca seca de tres esquinas, ¿la esquina de la 45 con caracas? ¿La esquina de la séptima con Jiménez? ¿La esquina de la Boyacá en Calatrava?  Esquina, otra esquina, una última esquina y tenemos tres esquinas.  No, esquinas de esas secas, de pequeños humores transparentes, ensopado el líquido con la saliva y la noche de vasos de colores,  de acércate que hueles a durazno con almíbar.

En Suba una móvil que siempre me dejó, lo subía a uno a un cerro, casitas todas te techos de tejitas de barro, mentira, eran tejas amplias verdes, luego las pintaron de azul y eso quedo como Melgar. Flores anaranjadas de centro negro (si es así, o ¿Me lo invente?), y un montón de antenas gigantescas como naves espaciales parqueadas por bichos color magenta. En suba aprendí que a lo que le creemos fucsia en realidad es magenta, que puedo pasar de Ingeniero a repartidor de mecato (Venga, ¿Tiene empanadas?), que los tamales sí que saben rico en el prado,  a que lluvia y el barro no sale mucho con mi moto.  Aprendí a que la localidad de suba  es más bonita en la noche y desde la lejanía, a que los taxis a gas natural pierden mucha fuerza, y que puedo pasar de Ingeniero a repartidor de mecato, y de repartidor de mecato a ser un príncipe asturiano, príncipe azul, palabras y brazos abiertos que ya no están, y que me sacuden el corazón como si se me metiera en una coctelera con limón y hielo.

Los domingos a las 10 pasadas un maullido claro por debajo  de la puerta se cuela y me levanto dando tumbos para abrir y cerrar a velocidad la puerta, para que entre él pero que no se me salgan los sueños que aun están reposándose entre las cobijas. Prendo el TV, y me quedo viendo cualquier programa sin importancia, que me va a importar, si es que lo importante son otras cosas…. Luego de tantos tejemanejes uno se va quitando otra vez todo, si es que quedo algo encima de la noche anterior… Es sol afuera, nada de lluvias, y la encrucijada si hala más la cama, Odín, las cobijas, los abrazos, o la calle…

El arte de preparar Kellogg’s con leche no es nada sencillo, consiste primero en el impulso de levantarme de la cama, ir hasta la cocina, escoger los platos adecuados, porque no quiero que sean cualquiera, deben ser unos limpios y acordes en medio de las montañas de platos de comida ajena.  Luego de poner la cantidad específica viene la leche, descremada y como no, buscar las cucharas y meterlas lentas en el plato, mientras eso ya los Kellogs se van ablandando lentos, rocas de espumas en el mar blanco… Después de esto y quizá lo más importante, el equilibrio de los platos hasta la cama, y una amplia sonrisa para decir, todo ha salido bien.

Todo esto está mal escrito… Los días de suba están en el pasado, Odín no está, y lo extraño mucho, el tiempo ha pasado, afuera llueve  y no volví a comer Kellogg’s en domingo….

jueves, 11 de noviembre de 2010

A Single Man… Cuando la soledad se vuelve melancolía 4/5



Tom Ford, camina a paso lento por NY… Tom Ford compra una revista de moda y ojea lo último de la casa Gucci, su ex-casa Gucci… Tom Ford, deja la revista de moda y piensa en que quiere hacer cine… Así es la única historia que se podría medio imaginar del director de A Single Man, que pasó de no sólo el diseño sino del manejo de la firma Gucci, a realizar cine a partir de un libro que a él lo marco en su juventud.

A Single Man la novela escrita por Christopher Isherwood, habla de la cotidianidad de George, un hombre homosexual en los años 60’s. La película recrea la densidad de la perdida, de un luto indestructible y perenne, es sin el menor reparo un Mr. Dalloway* o Señor Dalloway, una edición recompuesta de la vida en un día de un hombre soltero, un hombre que se levanta y ve a su vecindario girar sin parar, un hombre para el que la soltería se tradujo también en soledad.

La película tiene como único protagonista a Colin Firth (George), y en el reparto de manera contundente a Julianne Moore (Charlotte). Charlotte un personaje de sonrisa inventada, de dolores en el fondo, pero de ligeras palabras y miradas coquetas que la muestran disipada en el tiempo, con sentimientos atragantados, y una frustración como traída de vidas pasadas.

La música se mezcla magistral con la fotografía pausada y las lentas miradas y cotidianos gestos de Frirt, que arrojan al espectador a una realidad dura, una realidad repleta de recuerdos y silencios, de amores insuperables, de arrepentimientos previsibles, y deseos que a duras penas se muestran renacer.

La película llamo la atención de la crítica y obtuvo algún par de premios para Firth, no dejaron nada para Moore, que llena la película de una fresca brisa de un otoño triste. El director tampoco ha tenido premios, pero por fortuna esto no es necesario para ser una de las mejores películas del 2009.

* Hace referencia a la novela de Virginia Wolf, Mrs Dalloway (La Señora Dalloway)


martes, 9 de noviembre de 2010

Musas y Musos

¿Qué sientes al leer lo que te escribo?...
¿Qué sentirás cuando ya no lo haga más?...

¿Qué sentiste cuando me fui a ti a brazos llenos?
¿Qué sentirás ahora que me estoy dando vuelta?

domingo, 7 de noviembre de 2010

Cuando todo pase



Cuando todo pase...
El mar de sabanas y mi pecho desnudo
Dejarán de buscar...
Tu ausencia por las sombras
Y tus besos muertos en el aire

Cuando todo pase...
No habrán ni vinos ni lunas
Que sepan a ti...
Y mis labios errantes por el pavimento
borrando a estrellones tu tibio aroma adormecido

jueves, 4 de noviembre de 2010

Palabras de Un Poeta Sub-Menor

La ciudad nuevamente se  ha puesto gris.  Caminar anoche por la candelaria luego de un tiempo sin estar en ella me dio cierta extraña pero predecible melancolía. La séptima con sus ladrones, la Jiménez peatonal… Es curioso sentir como se repite el pensamiento de hace un año, en que todo es una carga dura y constante de recuerdos perdidos en lo profundo del pecho, pero que salen como agujas violentas abriendo la piel… Bogotá la diminuta, Bogotá la que se muere…

Estoy caminando más cómodo, eso fue algo positivo, mi compañero de concierto quería cerveza, y yo quería caminar y comprobar con dicha que ya no temo tanto, que volví  a caminar seguro,  bueno seguro no, volví a caminar. Se quedó atrás mientras yo nuevamente caminé completamente solo…

Es insoportable la sensación de ver adultos mayores en las calles, cuanto desamparo y cuanta soledad. Los niños corren a horas tempranas, en la noche ya no queda uno, las calles se van secando de luz, y mis brazos sin fuerzas…

En casa las noches se han vuelto interesantes, Benedetti y sus poemas de amor. Me decían el otro día que los poetas que le escriben al amor son cursis y creo usaron la palabra patéticos… Benedetti me mostró tiempos mejores, metáforas que pensé muertas, e ilusiones perdidas que él denomino como POETAS MENORES, y me dije: patéticos quizá, cursis de ninguna manera. La delgada línea entre la disposición y la visión maravillosa de las cosas, y las palabras, no menos dignas, pero simples de enamorados que intentan a su forma decir un te quiero o un te amo. Pero eso es muy diferente. ¿Qué se sentirá recibir un poema? La “industria” de los libros venden cada día menos poesía, bueno en realidad menos libros, pero la poesía se extingue. Pero la lógica es diferente, porque la poesía no está hecha para el lector, sino para la musa o el punto de partida que hizo que fuera posible, que se sintiera, que ese momento de verdad extrema pasara. La poesía es lo más real y sincero que tengo yo, qué sentido tiene si es o no masivo, el sentido es la persona, el impulso.

¿Qué es lo que complica mi decisión? Todo está listo, debo soltar amarras y salir un tiempo, pero me ato, estoy atado como un barco, encallado en la 5 con 67. Pero hay noches en que un abrazo de mi madre me lo da todo, y tengo la sensación de que perder uno de ellos, es un riesgo que no quiero correr. 

¿Qué pasará cuando me veas de la mano con alguien más? ¿Qué pasará cuando yo te vea de la mano con alguien más? ¿Qué pasará cuando pase el tiempo y todo se muera? ¿Qué pasará?… A veces hay errores que lo siguen a uno por siempre, pero este creo no lo es, no es miedo, es falta de amor, así que simplemente pasará que todo estará bien, y el pasado un buen recuerdo, lejano y muerto.

Los comportamientos sociales aprendidos son complejos, vamos a las fiestas y reímos, a veces no fingimos, en serio la pasamos bien. Comemos chocoramos con cocacola, o choclitos y volvemos a sonreír.  ¿Pero qué ocurre en el momento del silencio? Nos hemos acostumbrado a no decir mucho, a no ser débiles, cuantos dolores y gritos se han comido nuestras madres, ellas que nos dan todo, la vida, su vida, sus pechos… ¿Pero qué es lo que realmente pensamos? A veces siento que lo que digo nunca está acorde con lo que pienso, por eso escribo ¿Qué más impulso?… Pienso mucho en el mar, en la arena, esa brisa refrescante que vuela de un tajo los dolores, en los cuerpos tumbados a centímetros con el deseo fervoroso de un abrazo. 

A veces es complicado ver todo esto, qué incomprendido me siento, y peor aun que complicado es entender al otro, mas cuando el dolor ciega, el dolor como un incendio en la montaña de mi ventana. La gente se enamora solo para no estar sola, fue la sentencia de Ramón Salazar en la certera Piedras, creo que no es tan simple. Me desperté con horror a la noche y dije para mi asombro abrázame que tengo frio, y el frio duró hasta entrada la madrugada…

Quería escribir sobre la película A Single Man, pero un suspiro me ha volado el corazón.

sábado, 30 de octubre de 2010

A Single Man




Próximamente, cuando tenga de nuevo computador escribiré sobre la película y sobre la cómoda postura de un Single Man. También un nuevo escrito llamado Como estoy de "FELIS". Ando muriendo estos días sin tener en que escribir... Por ahora el trailer


domingo, 10 de octubre de 2010

El Gris Eterno



Los amarillos de tu belleza de sal en la costa
En los vientos mi amor
Mi todo
Mi pecho claro al final de la madrugada eterna
Tú, solo tú

 Lirios encallados en las orillas
Mares voraces de tenues palabras lánguidas en los campos
En el amanecer  etéreo
Perfumado de cantos lentos
De dolores extirpados por la lluvia




domingo, 3 de octubre de 2010

Beso

Bogota la ciudad errante, lirios incrustados en una blanquecina noche solitaria, lobos aullando en medio de la tempestad. Como un beso claro, lento de chispas etéreas, luces por doquier, cantos, gritos, desesperos, tu vida lejana en tarde primaveral de antiguas casas acecinadas por las miradas insensatas de los pasajeros livianos y tenues, como oleos apaciguados por el tiempo.

Grisel, dulces besos de encuentros aturdidos por lánguidos espejos de un mar que no contiene nada, sólo muertos peces flotando en aguas faltantes de sangres espesas en un río de ausencias, culpas, de daños eternos en los claros pasos de un día venidero.

sábado, 2 de octubre de 2010

Nuevos Aires






Un dolor de oído repentino atravesó de pronto la vida quieta de un pasajero descendiendo hacia la urbe, como agujas acecinas en la madrugada, agujas resplandecientes de platas concéntricas de la luna. Buenos Aires es una ciudad melancólica, pausada dentro del acelere, de los pasos repetitivos y constantes de personajes del pasado, es como viajar en el tiempo para ir a un tango repiqueteado y suave que llora lagrimas de amor, de pasión, de sexos extintos, de un colombiano respirando hondo, con el susurro suave del dolor empecinado, de ideas Bogotanas clavadas con fuerzas de pinceladas de acero con cianuro. 

Corrientes…. Oh corrientes, en corrientes corren letras y sonoros gritos de bandoneón que se mezcla con las voces, con che, con el Sho (Yo). Y la sonrisa, que sonrisa, tu sonrisa! Reir por estos días como olvidando todo, como si no doliera Bogotá, como si lo que pasará no fuese el final, sino tan solo un principio de lo que viene… Constitución y sus rieles que ha visto por tantos años a los personajes partir y llegar, las lagrimas en sus pisos, la espesa niebla que se traga los trenes y se consume todo, por años, a veces por siempre. 

Ver la vida desde afuera, rodeado de tantas personas diferentes, esa pequeña construcción de historia pasajera hace que todo se vea diferente, que las cosas se clarifiquen, que uno deje la mentira auto-inventada para creer que si es posible, y que todo esta vez si que es diferente… Todo es lo que aparenta ser, ni menos, y jamás será diferente. 

Buenos Aires es una ciudad donde Mercedes Sosa es simplemente Mercedes, se respira su canto en eco retumbando en el colon, en la Av de Mayo y con más fuerza por corrientes… Que ciudad tan extremadamente triste, pero al mismo tiempo viva, todo el amanecer salpicado de fuego, de miradas apacibles, tranquilas… 

Dejar a Buenos Aires de manera prematura, para llegar a esta tamaña decepción llamada Bogotá, y no por ser ella, sino por aguantar todo lo que en ella pasa.

miércoles, 25 de agosto de 2010

VIOLENCIA



Que milagro las miradas…. Que ventura formidable los besos… Que estallido los abrazos… Tu cuerpo caliente en las praderas de hilo, de algodón, sabanas cómplices de brazos traspasando cerebros, nervios y miedos impetuosos. La pluma en el tintero ya no está, pero son teclas suaves en una noche donde afuera llueve… Las luces dibujadas, espatuladas en el pavimento…

Los mismos cuerpos que bailan de a par en tablas, un ballet inventado pero real de amor instantáneo, grisáceo hacia afuera, pero escarchado de color intimo y solemne… Los mismos cuerpos que arrojan trozos negros de plásticos por las tablas de los teatros… Los mismos cuerpos que amanecen abrazados mientras afuera va saliendo el sol… Esos son los mismos cuerpos que van ciñendo al pecho dagas acecinas... Los mismos que van matando de a veinte, de a cientos, con armas oscuras de fuegos humillados y mal logrados   por los hombres…

Es la violencia, que va haciendo correr la sangre de a litros, las carnes de a toneladas apiladas en zanjas campesinas… Es la violencia que va acuchillando al amor…

Como prefiero los cuerpos tendidos en las camas de placer, las sangres internas rápidamente movilizadas por los roces de pieles bicolores… La estampa de los pechos relucientes con los fuegos de velas únicas, prendidas por azar… Como prefiero… Como prefiero… Como preferiría nuestros cuerpos vivos bajo la lluvia… Como preferiría menos violencia y más amor.


miércoles, 4 de agosto de 2010

Desde el club de los Humildes


ORGULLO. Qué palabra dura, cuantas cosas se hacen en pro de una característica que se pavonea de lo bueno a lo malo todo el tiempo. Decía Mercedes Sosa que uno vive inventando viajes, haciendo cosas, inventando amores, golpeado por desamores pero que sólo se trata de vivir.  Hace ya varios meses me uní al club de los humildes. Creo que tal vez siempre pertenecí a él, pero lo olvidé de pronto y pretendí ser quien no era.

Sueño cada madrugada con manos agarradas… sueño cada madrugada con la candelaria… sueño cada mañana con realidades que no han pasado…. O si? La mente a veces me sacude y ya ni sé que es lo cierto y que es lo que me invento… El tinto, el viento, la ventana, maravillas todas juntas, como un abrazo… Como una mirada fija, perdida, el tiempo embelesado…

Desde el club de los humildes a veces se habla pero la voz no retumba, es como si fuera un castigo del viento no dejar pasar las palabras, y lo que se escribe no se lee, o es mal leído, o el silencio… El silencio es tan extraño… Hay dos clases de silencio, el silencio que comunica, o el silencio que es solo muerte momentánea, como una luna, que puede estar brillante, u oculta tras la nubes, con su luz agonizando…

Las dinámicas de este lado son tan simples, es disfrutar del agua como en un rio, y uno metido todo, agarrado de las piedras, mientras la corriente de agua fría y ligera va pasando, y uno es sólo un cuerpo quieto, que espera que toda el agua en uniforme paso vaya a uno limpiando

Pero que complicado es el inentendimiento,  pareciera que lo que mas pesa es el orgullo destructor, que eso ejerciera cierta seductora atracción… Pero eso está muy lejos, lejos de lo que hemos decido ser.



martes, 27 de julio de 2010

Say Good Bye


 



Uno va corriendo siempre. Al trabajo, al bar, al restaurante, de paseo, a la notaria, a todos lados uno va corriendo. La visión maravillosa de la que habló Ely en una canción fue la que me movía a que pese al acelere de las 10 am ver todo un poco en calma… A fijarme en el bus que pasa, en la señora con ese aspecto duro que esta en la ventana que queda justo detrás de la del conductor mal humorado y huraño por la labor continua y monótona de la vida. 

Como cuesta decir adiós, y uno se la pasa despidiéndose con rapidez también de las personas, al tomar un taxi, al ir a la oficina de al lado… y estos adioses son igual de definitivos. Uno no sabe cuando es el momento del último beso, del último abrazo, del último instante de un par de manos enlazadas debajo de una lámpara en plena hora oscura… o en que momento uno se gira dejando atrás en la cama, tendida a una persona con la que pasó tantos años… a la que abrazo tantas veces, y que ya no esta más… en términos prácticos ha desaparecido, iras a su casa a encontrar la sala aun mas vacía, fría, ausente, perdida en un tiempo remoto que se ha muerto también.

También duele decir adiós a los que se quedan vivos, caminando por la candelaria, mañana por chico, pasado mañana por chapinero… Estando en contacto con la naturaleza y la tranquilidad de mi casa de infancia he vuelto a sentir ese deseo de normalización, de repreguntarme en que momento empecé a escribir intentos frustrados de poesía, en que momento me apasione de tal modo por ver un cuadro o una escultura, en que momento empecé a ver la vida a través de un lente, causando para mi desgracia quizá que perdiera la capacidad de no actuar con “normalidad” en mi vida, de hablar de temas gastados, de lo que dijo fulanito, de que es mejor llevar el pelo planchado, de que es bueno ser orgulloso con las personas que uno quiere, de que a veces hay que jugar juegos de desencantos, de ya no te quiero, de si te quiero pero quiero mas acostarme con la nena que nos esta viendo en la distancia… En cambio tengo poesía, a quien carajos le interesa la poesía estos días?, tengo la fotografía, a quien le interesa una foto de dos zapatos juntos y luego otra donde están separados? A nadie… ¿Y es cuando me repregunto como pude adoptar como normal y cotidiano en mi vida algo a lo cual nadie le interesa?… Como cuesta decir adiós, ese adiós aplastante que la muerte cierne en la yugular de los sentidos, que trastorna… Adiós también le dije a los juegos, a jugar juegos con el otro, un adiós que los dejó lejos… Debo aprender a jugar, a decir mentiras, a no decir que siento, que pienso, reaprender a no escribir poesía, reaprender a ver la vida simple, guarra, práctica y baladí. Pero eso si, el adios que deja la muerte se lleva todo, no me dejó nada de ellas, los recuerdos que voy perdiendo y que terminaré por olvidar, los otros adioces son temporales, las personas quedan, siguen viviendo y eso alienta, pero la muerta se lo come todo y lo deja a uno con hambre. 


domingo, 20 de junio de 2010

Es mi



Los alientos ensopados en amaneceres coloridos
Sangres calientes en rocío lento a la ciudad
Amor, abrázame que el frio de los trasuntes me rompe de hielo el corazón
Los habitantes nos acechan con maliciosas dagas en los pies

La noche agujereada por disparos de nuestra piel
Roces sucesivos, relamidos cuentos de pasados agonizantes
Amor, bésame que la melancolía de no saberte me fulmina el corazón
Mi mente asesina se acerca con peligro a tu malecón

La tarde gris nos consume con resplandores de miel y plata
Los jeans, gastados de tanto afán enarbolado de placer
Amor, cógeme la mano que un abismo con miradas en el fondo me tientan a caer
Los desnudos cuerpos por los lados nos halan de los pies

Soy yo, es mi voz, es mi pie, es mi carne, es mi pelo, es mi canto, es mi arena, es mi cielo, es mi piel, es mi sexo, es mi letra, es mi nombre, es mi figura, es mi sombra, es mi acento, es mi poema, es mi canción, es mi dolor, es mi melancolía, es mi felicidad, es mi llanto, es mi sonrisa, es mi recuerdo, es mi futuro, es mi sangre, es mi abdomen, es mi pecho, es mi oleo, es mi calma, es mi miedo… Amor, Soy yo, Vuélame la piel, que ya sin ti me duele hasta caer…